Coloca tu Rey negro en una casilla de las seis primeras filas.
Simulación del autómata de Leonardo Torres Quevedo. La máquina mueve el Rey y la Torre blancos; tú manejas el Rey negro. El resultado, como en 1912, siempre es el mismo: jaque mate.
Coloca tu Rey negro en una casilla de las seis primeras filas.
En 1912 el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo presentó El Ajedrecista, considerado el primer juego de ordenador de la historia. La máquina jugaba en solitario un final de Rey y Torre contra Rey y lo ganaba siempre, sin excepción.
En la versión original, el tablero estaba en vertical y la máquina detectaba los movimientos del Rey blanco mediante contactos en la base de las piezas, moviendo sus propias piezas con brazos articulados. En 1920, con la colaboración de su hijo Gonzalo, construyó una versión mejorada: tablero horizontal y piezas desplazadas mediante electroimanes ocultos. Un gramófono anunciaba «Jaque al rey» en cada jaque de la Torre, y «Mate» al concluir la partida. Si detectaba una jugada irregular del humano, encendía una luz roja de aviso.
La posición de salida es siempre la misma: Rey blanco en a8 y Torre blanca en h7. Tú sitúas primero tu Rey negro pulsando cualquier casilla de las seis primeras filas (de la 1 a la 6), siempre que no quede en jaque ni pegado al Rey blanco.
A partir de ahí, el autómata mueve primero en cada ronda (Torre o Rey blanco, nunca las dos piezas a la vez) y después te toca a ti: pulsa una casilla adyacente para mover tu Rey negro. Solo son válidos los movimientos de una casilla en cualquier dirección que no te dejen en jaque ni junto al Rey blanco.
El objetivo no es evitar la derrota —no se puede—, sino observar cómo la máquina resuelve el final con un puñado de reglas sencillas, exactamente igual que hace más de un siglo. El panel «Razonamiento del autómata» te muestra, en cada jugada, qué regla ha aplicado.
A grandes rasgos, en cada turno el autómata comprueba, en este orden, la primera condición que se cumple: si el Rey negro y la Torre están ambos en las columnas a-c, aleja la Torre hacia la columna h (y viceversa con f-h hacia la columna a); si la Torre está más de una fila por delante del Rey negro, retrocede una fila para no permitirle avanzar; si el Rey blanco se ha quedado atrás, avanza para apoyar a la Torre; si la distancia horizontal entre los dos reyes es impar, la Torre cede el turno con un pequeño movimiento lateral; si esa distancia no es cero, el Rey blanco se desplaza en horizontal manteniendo la oposición; y si ya están alineados a la distancia justa, la Torre baja dando jaque, hasta darlo en la primera fila.
Mas información: El Ajedrecista de Torres Quevedo
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