Historias de matemáticos (II)

Anécdotas de Matemáticos celebres en relación con la Hipótesis de Riemann

Los propósitos de año nuevo de Hardy

G. H. Hardy (1877 – 1947) dedicó muchos de sus esfuerzos profesionales a la Hipótesis de Riemann (ver entrada anterior) tanto en solitario como en colaboraciónes con Littlewood o Ramanujan. No consiguió demostrarla pero si consiguió notables resultados como el demostrar que la función zeta tiene infinitos ceros no triviales cuya parte real es 1/2.

Se cuentan de Hardy algunas historias que muestran ese interés que durante toda su vida tuvo en la Hipótesis de Riemann. (ver Historias de matemáticos (I))

Godfrey Harold Hardy
Godfrey Harold Hardy

La necrológica que publica la revista Nature el 22 de mayo de 1948 en relación con su muerte recoge una lista de propósitos que éste había enviado a un amigo en una postal en los años 1920 con motivo del año nuevo:

  1. Demostrar la hipótesis de Riemann
  2. Hacer 211 sin estar eliminado en la cuarta entrada del último Test Match en el Oval
  3. Encontrar un argumento sobre la no existencia de Dios que convenciese al gran publico
  4. Ser el primer hombre en escalar el Monte Everest
  5. Ser proclamado el primer presidente de la USSR de Gran Bretaña y Alemania
  6. Asesinar a Mussolini

Obituaries. (1948, Mayo, 22). Prof. G.H. Hardy, F.R.S. Nature. Vol. 161. pag 798.

La Hipótesis de Riemann y el alumno de Hilbert

La hipótesis de Riemann junto con la conjetura de Goldbach constituyen el problema nº 8 de la famosa lista de 23 problemas que David Hilbert compiló para el Congreso Internacional de Matemáticos de 1900.

En la pag 130 de Mathematical Circles Squared Howard Ewes cuenta la siguiente anécdota sobre David Hilbert:

David Hilbert
David Hilbert

“Hilbert tenía un alumno que un día le presentó un trabajo en el que pretendía demostrar la Hipótesis de Riemann. Hilbert que estudio el trabajo de forma minuciosa quedo impresionado por la profundidad de los argumentos; aunque desafortunadamente  encontró un error que invalidaba la demostración. Al año siguiente el alumno falleció. Los padres pidieron a Hilbert que dijese unas palabras en el funeral. Mientras los parientes y amigos del alumno se encontraban bajo la lluvia en torno a su tumba, Hilbert se adelanto. Empezó por referirse a la tragedia que representaba que una persona tan joven y con tantas capacidades falleciese antes de tener la capacidad de desarrollarlas. Pero, continuó, “… a pesar de que la demostración de la Hipótesis de Riemann de este joven contenga un error, es posible que algún día la demostración de este famoso problema se produzca siguiendo el camino que el fallecido ha indicado. De hecho”, continuó con entusiasmo, de pie en la lluvia frente a la tumba del alumno, ” sea f(z) una función de variable compleja z. Consideremos …”

Eves, Howard. 2003. Mathematical Circles: Revisited Mathematical and Circles Squared, Volume II. Publicado por: American Mathematical Society

La definición de infierno de Paul Erdös

En el libro “Absolute Zero Gravity”, Betsy Devine y Joel E. Cohen recogen una curiosa definición de infierno que Paul Erdös le cuenta a Gus Simmons mientras pasean por unos acantilados en Nuevo México:
“Para un matemático, el infierno es caer por un acantilado como este y a medio camino darse cuenta finalmente de como demostrar la Hipótesis de Riemann”

Devine, Betsy, Cohen Joel E. 1992. Absolute Zero Gravity Science jokes, quotes and anecdotes. Publicado por Simon & Schuster.

Historias de matemáticos

El seguro de Hardy para viajar

Godfrey Harold Hardy
Godfrey Harold Hardy

En 1969 George Polya dio una conferencia en la Universidad de Santa Clara, California, con el título: “Algunos matemáticos que he conocido”. Una de las anécdotas que menciona hace referencia a G. H. Hardy, el matemático inglés recordado por sus logros en análisis y teoría de los números así como por ser el mentor del matemático indio Srinavasa Ramanujan. Nos cuenta Polya que:

Hardy solía hacer una visita en el verano a su amigo el matemático danes Harald Bohr. Previamente establecían unos temas de los que iban a hablar y Hardy siempre insistía en que el primer punto fuese : “Probar la hipótesis de Riemann”.
Al acabar la vacaciones Hardy tenía que volver a Inglaterra para retomar sus actividades académicas. El viaje lo hacía en un pequeño barco que cubría el trayecto. Una de las veces, en que había temporal Hardy decidió hacer la travesía de todas formas aunque previamente envió una postal a su amigo Bohr en la que decía: “He probado la hipótesis de Riemann. G.H.Hardy”. Una vez en Inglaterra sano y salvo explicó que lo había hecho porque Dios le tenía manía y por tanto el barco no se iba a hundir ya que Dios no iba a consentir que todo el mundo creyese que  había demostrado la hipótesis de Riemann”

En la misma conferencia, Polya cuenta que alguien hizo la siguiente pregunta a Hilbert, “Si usted resucitase al cabo de 500 años, ¿qué haría?” “Preguntaría, ” contestó Hilbert, “¿Ha demostrado alguien la hipótesis de Riemann?

La conferencia de Polya se puede leer en: Some mathematicians I have known, Amer. Math. Monthly 76, 746-53;

Las tareas para casa de Dantzig

En una entrevista publicada en 1986 George B. Dantzig, el padre de la programación lineal, cuenta la siguiente historia que tuvo lugar mientras estudiaba en la universidad de Berkeley.
Un día llegó tarde a la clase de Jerzy Neyman y copió los dos problemas que había en el encerado suponiendo que eran las tareas que el profesor había puesto.  Al cabo de unos días se disculpó con Neyman por tardar tanto en hacer los problemas, que le parecieron un poco más difíciles de lo habitual, y le preguntó si todavía se los podía dar, a lo que Neyman le contestó que se los dejase sobre la mesa. Se los dejó de mala gana porque la mesa estaba cubierta con tal cantidad de papeles que pensó que sus tareas se iban a extraviar. Al cabo de seis semanas, un domingo a las ocho de la mañana se despertó por los golpes que alguien daba en la puerta de su casa. Era Neyman. Entro corriendo con los trabajos en su mano, y dijo todo excitado: “Acabo de escribir una introducción a uno de tus trabajos. Léela para que pueda enviarlo a publicar”.  Al principio no tenía ni idea de lo que el profesor le estaba contando. Luego se aclaró la historia: los problemas que había en el encerado y Dantzig había resuelto pensando que eran la tarea para casa, eran en realidad dos famosos problemas estadísticos todavía no resueltos.

La historia la cuenta el propio Dantzig en : An Interview with George B. Dantzig: The Father of Linear Programming.  Donald J. Albers, Constance Reid and George B. Dantzig. The College Mathematics Journal Vol. 17, No. 4 (Sep., 1986), pp. 292-314